viernes, 14 de diciembre de 2012

ANOREXIA Y BULIMIA ¿SIGNOS DE ÉXITO PROFESIONAL?


Estos trastornos alimenticios se han convertido en una especie de epidemia que no solo atacan la salud sino también  la vida de muchas adolescentes y mujeres ecuatorianas. Y es que hoy en día se concede mucha importancia al aspecto físico, siempre estamos pendientes del que dirán o del como nos vemos, situación que en muchas ocasiones ha provocado un descontento de como lucen físicamente, lo cual les ha llevado a no solo volverse adictas de productos estéticos o cirugías, sino que también realizan dietas constantes con el objetivo de disminuir su peso.

Los medios de comunicación tienen mucho que ver con esta situación: “constantemente nos llueven mensajes acerca de lo que constituye ser una persona atractiva y de éxito, especialmente dirigidos a las chicas” ; son precisamente este tipo de mensajes los cuales ejercen influencia inmediata en las adolescentes, quienes se dan cuenta que para poder alcanzar éxito profesional, deberán tener una buena apariencia física. Es importante ponerse a pensar también que estos medios son quienes determinan cuales son los prototipos de belleza que rigen en la sociedad y a la vez son quienes nos muestran diferentes formas para adelgazar, para conseguir el cuerpo perfecto; sin embargo estas siempre incluyen dietas que conducen a malos hábitos alimenticios y que con el tiempo van desarrollando trastornos alimenticios como la anorexia y bulimia.

La belleza física esta siempre relacionada con el éxito social y profesional, es decir que en la actualidad no importa si las mujeres han ido a la universidad o tienen ciertos títulos, hoy en día lo que vende y genera ganancias es el aspecto físico, el cuerpo de las mujeres: “Todos conocemos el nombre de las top models, pero a casi nadie le suenan los nombres de  mujeres con logros personales tan importantes como descubrir tratamientos eficaces para una enfermedad o defender los derechos humanos”. Con ello se podría afirmar que vivimos en una sociedad superficial, que nos enseña como debemos ser y en muchas ocasiones sin importar el riesgo que cuesta conseguirlo.
El capitalismo que se ha instalado en nuestro país, como un sistema económico dominante nos ha convertido en una sociedad de consumo el cual “equipara lo que vales  con lo que tienes y cuanto tienes. El ego tiende a igualar tener con ser y esto acaba siendo un engaño colectivo”( Montesinos, 2010) es decir que ya no solo consumimos productos que permitan satisfacer nuestras necesidades o que nos den posicionamiento social, hoy en día las mujeres son también una mercancía, un producto más que genera riqueza. Es por ello que la imagen de la mujer se va adecuando a la moda, a la concepción de belleza de las distintas sociedades alrededor del mundo. Y es precisamente este motivo el que ha ido desarrollando una mentalidad demasiado superficial:

La posesión de ese cuerpo deseado, ofrece una satisfacción que va más allá del hecho en sí. La obtención de la belleza va unida a la posesión de un estatus reconocido en la sociedad, con una vida cultural, social y económica admirable y la comodidad de obtener el puesto deseado. La imposibilidad (porque nunca se puede alcanzar) de llegar a ese objetivo conlleva al fracaso, sobre todo de la mujer en todos los ámbitos de la vida. 

Definitivamente el éxito profesional esta relacionado con el aspecto físico, con la figura perfecta que deben tener las mujeres para alcanzar un estatus social, sin embargo es importante señalar que esta es una concepción totalmente errónea, ya que por obtener esa imagen perfecta muchas mujeres han quedado sumidas en este tipo de enfermedades, las cuales no solo afectan su estado físico, sino que también en muchas ocasiones les conducen a la muerte ya que no reconocen estar enfermas. El hecho de considerar a la anorexia y a la bulimia como un símbolo del éxito profesional, de enriquecimiento, implica empezar a cuestionar nuestra propia cultura:

Necesitamos una renovación de nuestros valores y de nuestras conductas. Necesitamos, sobre todo, definir lo atractivo con parámetros más amplios, para que la mayoría de las personas, y no sólo una pequeñísima parte, pueda sentirse bien con su apariencia personal. Necesitamos poner énfasis en otras características (ingenio, integridad, talento, inteligencia, sentido del humor...) a la hora de evaluar la valía de las personas. En este sentido las medidas que desde el mundo de la política, de la moda o de la salud se están tomando son prometedoras porque van dirigidas a la raíz de estos problemas.

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